Características


Actualmente cerca del 85% de la carga se desplaza por mar, tomando rutas más largas y costosas, dada la baja confiabilidad de los pasos terrestres. El cruce de la Cordillera de los Andes de manera confiable y eficiente plantea un desafío fundamental para el éxito del proyecto.

Los Pilares fundamentales


Para diseñar el nuevo vínculo entre Chile y Argentina se fijaron dos postulados o pilares fundamentales para desarrollar el proyecto.  El primero: El cruce debe estar operativo los 365 días del año.  La única manera de conseguirlo es con un túnel a baja altura. Esta obra debe estar ubicada a más baja altura con relación con el túnel vial actual (a 3200 msnm), y los portales deben estar por debajo de la línea de nieve. Se evitan los recorridos por zonas altas y a cielo abierto que pueden comprometer al tránsito veloz. También se reducen fuertemente las pendientes en su recorrido y las alturas a las cuales habría que subir las cargas. Por razones de eficiencia y seguridad, entre otras, es ineludible pensar en un ferrocarril a tracción eléctrica para este corredor.

El segundo pilar es la necesidad de unificar la trocha. Afortunadamente, a ambos lados de la cordillera, las líneas ferroviarias existentes son de trocha ancha (1,676m). Esto representa una ventaja inigualable, ya que efectuar el recorrido con la misma trocha elimina el trasbordo de mercaderías y, consiguientemente, ahorra costos y tiempos.

Las etapas


 

En 2022, luego de 10 años de construcción, se inaugurará el Corredor Bioceánico Aconcagua para satisfacer una demanda inicial de 13 millones de toneladas al año, pudiendo transportar hasta 24 millones.  En la siguiente etapa se sumará una segunda vía en los tramos de cielo abierto, aumentando la capacidad hasta 34 millones de toneladas al año. En la tercera etapa se agregará un segundo túnel aumentando la capacidad a 53 millones de toneladas al año. Desde este punto, agregando material rodante, se continuará aumentando gradualmente la capacidad hasta 77 millones de toneladas al año.